La Bella y la Bestia ¿Cuándo un momento es por siempre?… Cuando una historia no se va.

Por Anguie Olguín.

La Bella y la Bestia (2017), esta versión live action dirigida por Bill Condon nos presenta un enfoque un tanto más profundo de la historia que cautivó a muchos veintiséis años atrás.


Si bien no es de las mejores películas que ha habido en el año, esta entrega representa una de las mejores que Disney nos ha presentado en cuanto a re-make en live action de una película animada, si tomamos como comparativa “Maléfica” por nombrar un ejemplo, sin embargo en cuanto a efectos no supera a “El Libro de la Selva”.

Bill Condon y sus escritores Evan Spiliotopoulos y Stephen Chbosky lograron que la mayoría de los personajes tuvieran mayor desarrollo, teniendo muchos aciertos en la selección de cast y en los ajustes o adiciones a la historia.

Emma Watson representa una Bella un poco más enfocada que en la versión animada, dándole más fuerza a su personaje, defendiendo siempre su forma de pensar, aún cuando Bestia la desafía.

Incluso su padre Maurice, interpretado por Kevin Kline tiene un trasfondo y una mejor personalidad en esta entrega, en mi humilde opinión.

Lamentablemente no se aprecia en su totalidad la actuación de Dan Stevens encarnando a la Bestia, ya que el CGI era muy notorio, haciendo sus expresiones y estos muy acartonados, y saltaba mucho a la vista. Pero se puede sentir la química que existe con su co-protagonista Watson, lo cual rescata su interpretación.

Luke Evans se luce como Gastón, entregándonos a un personaje con mayor evolución y villanez, y junto con Josh Gad, interpretando a LeFou, hacían funcionar la relación de sus personajes con gran acierto.

Hablando de LeFou, primer personaje de Disney que representa un personaje gay en pantalla, él nos muestra un simple gesto que dura si acaso un segundo, lo que no creo que deba causar tanto revuelo como el que se hizo al colarse la noticia antes del mismo estreno de la cinta. El que se añadiera es algo de esperarse por la sociedad actual en la que vivimos, si es bueno o malo, supongo que depende de cómo lo ve cada quién. Padres, si pueden llevar a sus niños a ver esta película.


El CGI dio mucho que desear en cuanto a la Bestia, sin embargo los personajes del castillo, si bien no eran los monitos simpáticos que nos cautivaron de niños logran de igual manera ganarse a la audiencia. El diseño es muy realista y un trabajo bien ejecutado.

Musicalmente hablando, podemos simplemente mencionar que el trabajo de Allan Menken y las hermosas letras de Howard Ashman siguen vivas a lo largo de la cinta, moviendo los corazones de la audiencia. Se añaden nuevas canciones al repertorio, que no estorban a la historia, y que al contrario te aportan un poco más al trasfondo y puntos de vista de varios personajes.

Las coreografías son muy buenas, tanto las live action como la de CGI de “Be Our Guest”, pero la escena más recordada de la peli animada: el baile “La Bella y la Bestia”, deja mucho que desear, no es del todo mala, pero el mal CGI de la Bestia no permite que nos mantengamos atrapados en la magia del momento.

El arte, vestuario y escenarios también son grandes aciertos para esta cinta, llevándonos a Francia de la época.

Es una película que si le dan una oportunidad no los defraudara.

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