La Bruja: una desafortunada víctima.


He de decir primero que nada, que la película es una víctima. 

En Mi Muy Particular Opinión, ha sido víctima de la mercadotecnia y es una víctima de la época. La mercadotecnia nos ha hecho creer que vamos a ver una película repleta de sustos y bañada de la oscuridad paranormal. Y la época actual del cine de nos hace esperar un ritmo frenético monstruos de efectos especiales y los tan recurridos sonidos estruendosos. 

Esta película del director debutante Robert Eggers (premio a mejor director en Sundance), no representa ni lo uno, ni lo otro. Es lo más cercano que podemos tener a las cintas de terror psicológico de los años setentas, más emparentada a La profecía de Demian que a la nueva moda del conjuro.
Con un despliegue técnico que no suele ser apreciado en el género, donde tenemos casi todo el tiempo la presencia de la luz natural captada por una hermoso trabajo de fotografía que retrata a una familia que es la epítome de la ignorancia. Y es aquí donde reside quizá el mérito de esta película que hace un estudio de la psicología de la familia tan acercada a Diós y alejada de los conocimientos generales de una sociedad. Capaces de creer los mitos y las mentiras así como de los juegos inventados hasta por los más pequeños de la casa.

El título de la película sugiere que veremos a un personaje haciendo brujería a mi forma de ver es la sucesión de hechos que llevarán a construir a este personaje en el cuerpo de uno de sus protagonistas.
Que mis palabras no le lleven a pensar que es una película mala, en realidad es una película desafortunada con un despliegue de recursos mal aprovechados y qué Los aciertos – porque los tiene- no serán apreciados por la mayoría y en cambio los defectos no pueden ocultarse ni con brujería.

siguenos

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